Rana. La figura no hablan gracioso by Alexas_fotos
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21 técnicas para no procrastinar: desayúnate una rana

Tiempo de lectura aprox.: 4 minutos

Existen dos tipos de personas: las que prefieren escuchar primero las buenas noticias y las que se deciden por las malas. Si eres de este segundo tipo de personas, te resultará muy sencillo comerte una rana todas las mañanas para empezar el día. Esta frase fue atribuida a Mark Twain y , posteriormente, inspiró a Brian Tracy a escribir su libro “Eat that frog!” (“¡Tráguese ese sapo!”, aunque el libro en castellano hable de sapos, la realidad es que frog es rana y toad sapo)

El primer paso, antes de nada, es reconocer que existe una serie de tareas que vamos procrastinando y, esa falta de actuación nos frustra y nos aleja de nuestros objetivos. La gente de éxito, aunque parezca mentira, también tiene ese problema pero lo que les diferencia de un pobre mortal es la forma de resolverlo. Y ¿cual es su secreto? concentrarse en la tarea más importante, hacerla bien y terminarla antes de continuar con la siguiente.

Pero ¿cómo reconocer nuestras ranas?¿cómo acercarnos a nuestros objetivos? la realidad es que, a lo largo del día, nos concentramos en actividades que nos mantienen ocupados  pero que no nos ayudan a conseguir nuestros objetivos (esas reuniones interminables que no aclaran nada, tareas que repetimos diariamente pero que no encontramos el momento de automatizarlas, etcétera). Para poder sacar más mayor partido al tiempo que tenemos, Brian Tracy nos enumera 21 técnicas para parar la procrastinación, tomar decisiones y obtener más en menos tiempo.

Estrategias para mejorar nuestra productividad

  1. Escribir claramente los objetivos.  Tenerlos por escrito es una gran paso para no perderte por el camino, para mantener la motivación diaria y para liberar la cabeza de pensamientos que te puedan distraer mientras realizas tu tarea actual. De todos los objetivos que hayas escrito, elige el que mayor satisfacción te produzca, fija una fecha límite de realización, escribe la lista de tareas que son necesarias para conseguir la meta, priorízala y sigue los pasos (elige cada día una de las tareas que te acerquen a la meta).
  2. Planificar con antelación. Dedica unos diez minutos al día para plantearte qué actividades tienes que realizar al día siguiente. Esta pequeña inversión de tiempo te puede ahorrar varias horas perdidas en tratar de organizar la incertidumbre diaria. Una buena forma de realizar esta tarea es utilizando una agenda o bullet journal para tenerlo todo organizado.
  3. Aplicar el principio de Pareto. Se basa en que el 20% de las actividades serán responsables del 80% de los resultados. Este principio marca la diferencia entre estar ocupado y lograr tu objetivo. Las actividades que te acercarán a tus resultados serán las más importantes, complejas y las que mayor retorno de inversión obtendrás. Básicamente, estas tareas  se convertirán en tus ranas.
  4. Pensar a largo plazo. Cuanto más claro tengas tus intenciones futuras más fácil resultará evaluar las consecuencias de realizar o no las tareas incluidas previamente. Concéntrate en las actividades que te vayan a aportar mayor beneficio en un futuro aunque suponga un sacrificio a corto plazo.
  5. Priorizar las tareas a través del método ABCDE. Básicamente coloca una letra del abecedario a cada una de las tareas  de tu lista dependiendo de la importancia y consecuencias potenciales de cada una y ejecútalas en orden alfabético.
  6. Enfocarse en las actividades claves para conseguir resultados. Enumera todo lo que necesitas para realizar bien tu trabajo (tareas y habilidades)  y pondéralas. Discute dicha lista con tu jefe y planifica cómo incluir o mejorar esa lista para optimizar tu trabajo.
  7. Obedecer la ley de la eficiencia obligada. Identifica qué cosas son las más importantes, que únicamente puedes hacer y van a marcar la diferencia.
  8. Prepararse antes de empezar. Desde ordenar el escritorio a tener a mano todo lo necesario para desempeñar. Esos minutos previos de preparación aumentarán tu rendimiento mientras realizas tu tarea.
  9. Hacer los deberes. Identifica tus actividades clave, establece un plan de acción y conviértete en el eterno estudiante. Cuanto más aprendas sobre lo que tienes que hacer más rápido podrás solucionarlo.
  10. Reforzar los talentos. Piensa qué haces bien y completa esas tareas clave donde tus talentos pueden aportar ese extra para conseguir la excelencia.
  11. Identificar los obstáculos clave. Como en todo camino de rosas, también te encuentras espinas. Para poder reducir el impacto de esos factores, internos y externos, que te frenan a la hora de conseguir tus objetivos, es necesario detallarlos y encontrar una solución para ellos.
  12. Completar las tareas de una en una. Nada de multiarea. Elige una tarea, empieza y cuando la completes elige la siguiente.
  13. Presionarse a uno mismo. Estima el tiempo que vas a tardar en realizar de forma realista y establece las fechas de vencimiento para tus hitos.
  14. Optimizar los poderes personales. Identifica tus momentos de mayor energía, para asignar las tareas más importantes, y los valles, para descansar.
  15. Motivarse para actuar. Trabaja en el reforzamiento positivo. Nada de críticas o culpas, sólo céntrate en la solución y sigue adelante sin ponerte excusas que te limiten.
  16. Practicar la procrastinación creativa. Ya somos conscientes de que no somos capaces de realizar todo lo que queremos y que nunca vamos a estar al día de todo lo que nos gustaría. Por tanto, puesto que vas a tener que posponer algunas de tus tareas, decide cuales vas a realizar más tarde, delegar en otros o eliminar aquellas que no te van a aportar nada.
  17. Hacer primero la tarea más difícil. Identifica tu “rana” y “cómetela” para desayunar.
  18. Dividir tareas. Divide una gran tarea en tareas más pequeñas. Es motivador ver como uno finaliza tareas aunque resulten pequeñas.
  19. Crear lapsos amplios de tiempo. Para poder trabajar en una tarea durante un gran segmento de tiempo es necesario que planifiques las actividades previamente y determines el horario en el que se vas a realizarla.
  20. Desarrollar un sentido de urgencia. Potencia el deseo de realizar bien un trabajo y rápidamente, de competir contigo mismo.
  21. Concentrarse resueltamente en lo que está haciendo. Una vez elegida tu rana mantén la atención hasta haberla completado. No permitas que te interrumpan cuando estás concentrado.

Dependiendo del tipo de proyecto que tengas entre manos podrás integrar ninguno, alguno o todos los métodos, que he enumerado previamente, al sistema que utilices para mejorar tu rendimiento. Pero algo que siempre me ha funcionado es conocer mis ranas y no perder de vista mi meta. Y tú, ¿sabes cuales son tus ranas?

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