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Kakushin o innovación disruptiva

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Para conseguir el éxito hay que realizar mejoras en los procesos (Kaizen) y cambios radicales (Kaikaku) sobre los procesos existentes pero eso no es suficiente y es necesario pensar de una forma distinta y crear nuevos productos o servicios que sean innovadores, o como mencionó en 2007 el ex presidente de Toyota (Katsuaki WatanabeKakushin.  Y Toyota nos ha hecho ver con los años que la unión de mejora continua e innovación en sus productos ha convertido a esta empresa en una de las marcas líderes a nivel mundial y un referente en optimización de procesos.

Pero la innovación disruptiva o innovación radical es un concepto que ya se conocía anteriormente y que introdujo Clayton Christensen en 1997, como la creación de productos o servicios que transforma el sector ofreciendo una alternativa y una nueva forma de hacer las cosas pudiendo reinventar los negocios y provocando que los que no se suban a ese “carro” queden obsoletos.

Habitualmente, las grandes empresas suelen centrarse únicamente en sus productos y servicios y van añadiendoles valor para seguir obteniendo beneficios y, por lo menos, mantenerles en su puesto, sin tener en cuenta a esas pequeñas empresas que nacen y aunque no tienen porqué tener productos mejores se van haciendo hueco en el mercado pudiéndose convertir en los líderes del mañana y relegando a tu empresa, en el mejor de los casos, a un 2º lugar.

Este tipo de situaciones se producen cuando los beneficios que un cliente obtiene por las pequeñas mejoras que tu servicio o producto le proporciona son tan pequeñas que no les merece la pena el precio que tienen que pagar y acaban optando por algo nuevo que seguramente sea más barato e incluso con sus fallos les aportan un mayor beneficio y ven mayor recorrido. Y así esas pequeñas empresas que en un primer momento no resultan nada atractivas ni una amenaza a las grandes empresas se convierten en un referente posteriormente.

De esta forma, cualquier gran empresa, para mantenerse en los primeros puestos dentro del mercado necesita combinar la mejora evolutiva en sus productos y servicios que enriquezca la experiencia de sus usuarios y no perder de vista los cambios que van existiendo en el mercado y pudiéndose quedar desmarcado de las nuevas tendencias existentes en su sector.

Ejemplos de Kakushin

Algunos ejemplos de este tipo de innovación radical son:

  • El teléfono móvil, como respuesta a las necesidades de muchas personas de estar disponibles 24×7 sin importar su ubicación.
  • El Ipad de Apple. Y este me parece un ejemplo muy curioso, puesto que este producto no fue la primera tablet que se creó; en 1972, Alan Kay, creó el Dynabook como un pequeño ordenador para que cualquier persona de cualquier edad pudiera utilizarlo para escribir, diseñar, dibujar, oir música… Sin embargo, aunque este fue el primero y después han aparecido varias propuestas más, hasta 2010 Steve Jobs fue el único que supo venderlos y generar entre el público la necesidad de uno de estos dispositivos.
  • Internet.
  • La lavadora y para que entendáis por qué os recomiendo que veáis el vídeo de Hans Rosling: “La lavadora mágica” pinchando aquí.
  • La marca Nespresso con su cafeteras.

Como ves existen sectores más propensos al kakushin como la empresas que pertenecen al sector tecnológico pero aunque parezca que el resto de sectores puedan respirar tranquilos porque evolucionan de forma más gradual, en cualquier momento puede originarse algo que cambie la forma de pensar, vivir o utilizar algo.

En definitiva, han existido y seguirán existiendo empresas que ocasionen innovaciones disruptivas y cambien la forma de pensar y de hacer las cosas de los usuarios. No todos los productos que se creen en un momento determinado pueden producir un efecto en el entorno de estas características porque el público no está preparado para ello, no es el momento adecuado o existe algo en el proceso que falla y ese es uno de los grandes miedos a los que un directivo tiene que enfrentarse al decidir si se apuesta por algo totalmente nuevo. Sin embargo, las ventajas de conseguirlo son tan grandes (captar nuevos mercados, eliminación de competencia…) que merece la pena intentarlo.

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